Seño Carina 5to B
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.JUAN SIN MIEDO
En un lejano país, había un viejo castillo en el que nadie se atrevía a entrar, pues decían que estaba encantado y que, en él, sucedían cosas horribles. También se creía que allí había un tesoro oculto, pero nadie tenía el valor suficiente para buscarlo.
En el mismo país, vivía un muchacho al que llamaban Juan Sin Miedo porque jamás se asustaba. Nada le causaba temor. Un día, el rey dijo que aquel que pasara tres noches en el castillo y encontrara el tesoro, se casaría con la princesa y heredaría el trono.
Juan quería casarse con la princesa, que era lindísima, y convertirse en rey. Y también deseaba conocer el miedo. Por eso fue al castillo y entró decidido, aunque tenía un aspecto siniestro. Porque no tenía miedo. Ni siquiera un poquito.
Recorrió los sombríos salones, caminó por los silenciosos pasillos, entró en los solitarios cuartos y no vio nada extraño. A la noche, bastante aburrido, se sentó en un sillón. De pronto, oyó ruidos de cadenas. En ese momento, se presentó un enorme fantasma. Cualquier otro, en su lugar, se habría asustado. Pero Juan no tuvo miedo. Ni siquiera un poquito.
El fantasma le hizo señas de que lo siguiera y lo guió a un comedor. Sobre la mesa, había sabrosos manjares. A Juan, que tenía hambre, se le hizo agua la boca.
Entonces, aparecieron fantasmas aterradores y duendes macabros que se sentaron y comenzaron a comer. Cualquier otro, en su lugar, se habría asustado. Pero Juan no tuvo miedo. Ni siquiera un poquito. Y comió muy tranquilo con ellos. Luego de cenar, los monstruosos espectros jugaron a los bolos con huesos y calaveras. Cualquier otro, en su lugar, se habría asustado. Pero Juan no tuvo miedo. Ni siquiera un poquito. Jugó con ellos y además les ganó.
Cuando los horribles espectros se retiraron, atravesando las paredes, Juan Sin Miedo se fue a dormir.
AI anochecer del segundo día, cuando Juan se acostó, la cama se elevó por el aire y empezó a volar dentro del castillo de aquí para allá. Cualquier otro, en su lugar, se habría asustado. Pero Juan no tuvo miedo. Ni siquiera un poquito.
Después de volar durante horas, la cama regreso a su sitio y se quedó quieta. Juan, cansado, se durmió.
A la noche siguiente, la tercera que pasaba en el castillo, un duende horrible, con una larga barba blanca, lo amenazó con un hacha enorme y afilada y le ordenó que lo siguiera. Cualquier otro, en su lugar se habría asustado. Pero Juan no tuvo miedo. Ni siquiera un poquito. Siguió al duende hasta un lugar en el que había un yunque. EI duende levantó el hacha y dio un golpe tan tremendo que la dejó clavada en el hierro, pero clavó también su larga barba que había quedado sobre el yunque. Juan lo ayudó a desengancharla y el duende, agradecido, le enseñó donde estaba escondido el tesoro.
Juan Sin Miedo fue al palacio del rey con el tesoro y contó lo que había sucedido. Muy pronto, se casó con la princesa.
Eran muy felices, pero a veces Juan le decía a su esposa que lamentaba no haber conocido el miedo. Entonces, una noche cuando Juan dormía la princesa le tiró encima un balde de agua. Juan se despertó asustado. Porque había soñado que se caía a un río y no sabía nadar.
Y así Juan, conoció finalmente el miedo.
Cuento popular versión de Liliana Cinetto. Logonautas 5 Puerto de Palos
Actividades
1.¿Qué palabras del texto pueden asociarse con miedo? Completar el árbol.
